Caral por tu cuenta

Categorías: Perú, Viajes

Dic 29, 2017

Llega a Caral por tu cuenta, una ciudad arqueológica “perdida” en medio de la nada pero que forma parte de los imprescindibles en nuestro viaje a Perú.

Decimos “perdida” porque todavía no hay muchas agencias que ofrezcan este tour. Las que lo ofrecen no son nada baratas y, si decides llegar por tu cuenta, es posible que te pases un buen rato navegando en internet, pero sin llegar a nada claro.

1. Viaja a Caral con el Ministerio de Cultura de Perú

Nosotras teníamos contratada la excursión a Caral a través del Ministerio de Cultura de Perú, te explicamos cómo en nuestro post  itinerario de 14 días y 13 noches en Peru. La verdad es que lo que ofrecen es muy recomendable, pero desafortunadamente 2 días antes se ponen en contacto con nosotras para preguntarnos si podemos cambiar la salida al día de antes (y ya teníamos todo el viaje planificado). No hubiera estado mal un aviso con mayor antelación para buscar alternativas.

Resulta que el día 18 de Junio es el ‘Día del Padre’ y no salen los tours, y la jornada anterior que nos ofrecen nos resulta imposible, ya que aterrizamos justo por la tarde y no llegamos. Ay madre, aún no hemos llegado a este país y ya no están saliendo las cosas como planificamos, pero estos inconvenientes siempre pueden pasar, así que toca resolverlo sobre la marcha.

En los dos días que tenemos antes de volar a Perú nos volvemos locas buscando agencias, pero sin suerte. Al ser festivo, ninguna ofrece servicio el ‘Día del Padre’. Así que no nos queda otra que llegar a Caral desde Lima por nuestra cuenta (¡viva la aventura!)

Nuestro alojamiento en Lima es humilde y dormimos en una habitación sencilla con baño compartido que hemos contratado a través de Airbnb. Situada en el barrio de la Victoria, zona no muy turística y en la que incluso nos recomiendan no salir por las noches, pero la elegimos por la cercanía a la estación de autobuses, a 5 minutos en taxi (dadas las distancias en Lima, es como decir que está a un tiro de piedra).

2. De Lima a Caral por tu cuenta

La distancia de Lima a Caral en bus es de unas 4 horas, así que para aprovechar el día, y sabiendo que a las 5 anochece, ¡es necesario madrugar y mucho! Teniendo en cuenta que llegamos el día de antes a Perú, con estos madrugones no hay forma de adaptarse.

Para llegar a Caral desde Lima se puede tomar cualquier bus con destino a Barranca, pero lo ideal es que tenga parada en Supe (la población más cercana a Caral). Si no es posible, otra opción es parar en Huacho o en Barranca, ya que desde estas poblaciones también se pueden encontrar taxis o colectivos que te llevan a Caral (no os preocupéis, no hay pérdida. Nada más bajar del bus encontraréis taxistas que se ofrecerán a llevaros).

Os detallamos a continuación exactamente lo que hicimos nosotras para que no tengáis que calentaros mucho la cabeza.

2.1 Bus de Lima a Supe

Encontramos una compañía de buses que tiene parada en Supe, moviltours . Los billetes se pueden comprar vía online, pero nosotras confiamos en que habría tickets para las 5.45h de la mañana y esperamos al día siguiente.

Nos levantamos a las 4.45h y el taxista, recomendado por la dueña de nuestro alojamiento, viene a recogernos a la hora acordada, y no sólo eso, también nos acompaña hasta dentro de la estación para asegurarse de que podemos comprar los billetes. Un tipo majo donde los haya.

Y menos mal, porque nos llevamos la sorpresa de que sólo quedan billetes de ida pero no de vuelta. ¡Qué mala suerte!

Por miedo a no tener opción de vuelta, no lo compramos. No obstante, los mismos empleados de moviltours nos aconsejan otra línea de bus que también para en Supe y muy cerca de allí. Afortunadamente, el taxista la conoce y en 5 minutos nos presentamos en la nueva estación.

La compañía es PARAMONGA (sin web a la fecha). La calle donde se sitúa esta línea de buses es oscura, sucia y, sorprendentemente, con mucha gente a pesar de la hora tan temprana. Nos dio un poco de miedo, pero el taxista de nuevo nos acompaña, ¡menuda pinta de novatas y extranjeras tenemos!

¡Eureka! Esta vez sí tienen billetes de ida y para la vuelta nos aconsejan no comprarlos. Hay buses cada 30 minutos que pasan por Supe con destino a Lima y nos aseguran que no habrá problema de disponibilidad, pero entonces, ¿por qué no nos han dicho esto los de la compañía de antes?. Curioso y para desconfiar, pero allá que vamos. Esta compañía tiene frecuencia hacia Supe diariamente cada 15-30 minutos desde las 5.30 de la mañana.

Desde luego que no es una compañía de bus enfocada al turismo, pero eso no es un problema, de hecho es parte de la aventura. Enseguida te das cuenta de que no disponen de la comodidad y seguridad que tienen otras.

Los asientos sucios, las ventanas no cierran bien y los cinturones de seguridad no funcionan. Pero no sólo eso, porque estando ya de camino y relajadas, muy relajadas, entramos en una rotonda, de repente se abre el maletero y caen 4 grandes televisores en medio de la carretera. ¡Que susto! nosotras no damos crédito, pero la gente ni se inmuta. El conductor baja tranquilamente, recoge lo que queda de ellos (no mucho) y seguimos la marcha como si nada :D. El resto del trayecto sin ningún percance. De fondo nos ameniza la música de Julio Iglesias, Salomé, Rocío Jurado y todos los éxitos españoles de antaño que jamás creerías que ibas a escuchar en Perú en pleno 2017.

La primera parada es en Huacho. Allí un vendedor nos ofrece comida y nos lanzamos a probar el plátano frito y las habas fritas, a 1 sol el paquete.  ¡Rico, rico! nuestro primer contacto con la gastronomía peruana 😀 aunque poco más nos fiamos de comprar comida de la calle por si nos ataca la gastroenteritis.

2.2 De Supe a Caral

Llegamos a Supe a las 9.45 después de 4 horas de trayecto. Nos deja en medio de una calle donde hay un mercado de fruta y verdura que no está señalizado como parada de bus, pero allí nos sueltan.

Hay mucha gente en la calle, casi no se puede caminar por las aceras. Muy amablemente nos indican dónde están los taxis colectivos y, al ser un pueblo pequeño, queda todo muy cerca, a tan solo dos calles del mercado.

Allí, antes de que podamos preguntar, ya se ofrecen para llevarnos a Caral. Algo nos dice que todos los turistas que van a Supe lo hacen con este objetivo.

Por 7 soles por persona compartimos un taxi con dos señoras de la zona. Ellas van a parar de camino, en alguno de los pequeños poblados de la zona. Son 30 minutos hasta la entrada de Caral y el trayecto es otra aventura.

El coche totalmente destartalado y el asiento del conductor no es que esté roto, ¡es que le falta medio! Además, entra humo del motor por la zona del aire acondicionado así que, o bajas las ventanillas, o mueres por inhalación de humos. Y no sólo eso, porque la conducción es una locura y las rotondas las toma al revés. ¿Para qué voy a dar toda la vuelta si puedo ahorrar un par de metros?, gran idea, ¿y qué pasa si viene tráfico de frente? ¡no pasa nada! ¡ya se apartarán!. Y así fue queridos lectores, ¡se apartaron!. Y tú sólo piensas “¡Dios, permíteme llegar al menos a Machu Picchu!”

Para colmo, el firme de la carretera tampoco ayuda, un camino lleno de piedras donde la velocidad no es la adecuada. Piensas en los cinturones, ¿cinturones?, echas un ojo y te das cuenta de que son un adorno inservible que ni siquiera llega para poder hacerte un nudito. ¡Que ilusa! yo estiraba y estiraba y el conductor sólo reía, y al final reíamos todos entre los nervios y la tensión :D. Tensión que fue rebajando en intensidad a medida que nos acercábamos, aunque mi mente seguía con el mantra “¡Dios, permíteme llegar al menos a Machu Picchu!

Y por fin llegamos al valle de Caral dando por culminado nuestro rally al estilo Carlos Sainz. No creo que lo echemos de menos 😀 .

Nada más bajar del coche, después de besar el suelo en agradecimiento a que seguimos vivas echamos un vistazo a lo que nos rodea.

Creednos, todo lo anterior pasa a un segundo plano.

Pasarela hacia el Valle Sagrado de Caral
Valle de Supe, Caral
Valle de Supe

2.3 Caral

Desde donde nos deja el taxi hasta el centro de interpretación de Caral son 10 minutos caminando. El paseo no te deja indiferente, paralelo al río Supe y rodeado de vegetación y plantaciones de maracuyá que dan paso al desierto en estado puro.

Vistas del entorno en nuestro camino hacia el reciento arqueológico de Caral

En el recinto arqueológico hay baños públicos y puestos de artesanía. Sólo los domingos la gente de Supe prepara comida que lleva hasta el centro para poder vender allí. Sin embargo, como es festivo, no vamos a poder disfrutar de esa opción.

Compramos las entradas, 11 soles por persona, pero si quieres guía, se pagan 20 soles por grupo (de hasta 20 personas). Nosotras lo compartimos con una familia limeña, así que salimos a 1,5 soles por persona.

La ruta guiada dura alrededor de 1 hora. Nos cuentan que Caral se considera la primera civilización andina con una antigüedad de casi 5000 años (3000 a.c), siendo comparable a las civilizaciones de Mesopotamia, Egipto, India, China y Mesoamérica.

Durante el recorrido visitamos las siete grandes pirámides. La más conocida, la Pirámide Mayor, muy fácil de reconocer porque está unida a una plaza circular.

Centro arqueológico de Caral
Centro arqueológico de Caral

También nos hablan de la importancia del fuego en Caral. De hecho, uno de los descubrimientos es una estructura dedicada a éste: el “Altar de Fuego sagrado”, donde se encuentran cenizas producidas por la quema de conchas, huesos de pescado, semillas… Esto se hacía durante ceremonias especiales, como ofrenda a los dioses. En cuanto a nuestra pregunta sobre si se hacían sacrificios humanos como en otras civilizaciones pre-colombinas y otras muchas cuestiones, nos las resuelve nuestro guía en la siguiente entrevista.

El descubrimiento de Caral es relativamente reciente. De hecho, las primeras excavaciones comenzaron en 1996 y siguen hoy en día junto a otros recintos arqueológicos del mismo valle, entre ellos Áspero, asentamiento también recomendable para la visita.

Sin lugar a dudas, es un lugar mágico, sin apenas turismo. Te da la oportunidad de sumergirte en silencio y con melancólia de lo que fue y queda de la primera civilización andina. Todavía queda mucho por descubrir y estamos convencidas de que poco a poco Caral se irá ganando el reconocimiento que se merece.

Círculos de Piedra de Caral
Círculos de Piedra de Caral

3. Volver de Caral a Lima

Volvemos al punto donde nos había dejado el taxista y, aunque no sabíamos si encontraríamos otro de vuelta, tenemos suerte y hay un taxi colectivo esperando. Esta vez la vuelta es más tranquila. El colectivo está impecable y aunque ya estabamos preparadas para la locura, el retorno fue apacible. Durante el trayecto iba subiendo y bajando gente, no muy habladora, pero al menos disfrutamos del paisaje relajadamente.

De nuevo en Supe comemos en un restaurante humilde, la planta baja de una vivienda donde servían comida: dos platos, uno de arroz con patata guisada y otro de arroz con pollo, a lo que hay que añadir agua. Todo por 15 soles. Aprovechamos que estamos en el mercado para comprar fruta por 5 soles y preguntamos dónde coger los autobuses para Lima.

La parada no está en el mismo sitio donde nos había dejado por la mañana, pero está al lado, y tampoco está señalizada. Sólo nos queda esperar y confiar en que realmente cada 30 minutos haya buses hacia Lima.

Justo en menos de 5 minutos aparece un bus de una compañía que desconocemos, le hacemos el alto y nos dicen que sí, que van a Lima y que nos llevan por 20 soles por persona.

El bus tiene varias paradas en Lima y, como llegamos de noche y no conocemos las zonas, decidimos bajarnos en Plaza Norte, donde hay un gran centro comercial que nos da confianza, seguridad y sobretodo taxis. Desde allí negociamos la vuelta hasta el alojamiento con un taxista por otros 20 soles.

Objetivo cumplido y ¡fin del primer día de aventura!

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