Montasterio Santa Maria de Simat de la Valldigna

Categorías: Rutas

May 8, 2017

Hoy os proponemos un recorrido por el Monasterio de Santa Maria de Simat de la Valldigna, en el pueblo del mismo nombre, es cultural, fácil de seguir, no demasiado larga y adaptada a todos los bolsillos, porque es gratis. Nuestras mascotas no pueden entrar, pero todo está perfectamente habilitado para que las personas con movilidad reducida puedan recorrer la mayoría de las estancias. Tanto es así, que incluso hay un ascensor para elevarse a una plataforma y ver las vistas del monasterio y del valle que lo rodea, realmente impresionante.

¿Cómo llegar?

A poco más de una hora de Valencia ciudad nos encontramos con Simat de la Valldigna, un pueblo con poco más de 3.300 habitantes que se encuentra a 21 kilómetros de Gandía y a unos 65 kilómetros de Valencia.

El Real Monasterio de Santa María de la Valldigna es un tesoro del patrimonio de la Comunidad Valenciana y se encuentra en Simat de la Valldigna, a escasa media hora de ciudades tan importantes y turísticas como Gandia, así que podéis acercaros si estáis de vacaciones por la zona. Os recomendamos también parajes como el Mondúver, visitar la cueva de Parpalló situada cerca del pueblo de Barx o perderse entre los innumerables caminos que nos alejan del mundanal ruido.

¿Qué ver?

El nombre del pueblo lo dice todo “Vall-Digna” o en castellano “Valle-Digno”, un lugar donde se asentaron nuestros antepasados y donde los monjes decidieron dedicar sus días a estudiar la palabra de Dios después de que el rey Jaime II de Aragón lo cediera en 1298 a su capellán y fraile Bononat de Vila-Seca i abad del monasterio de Santes Creus para una nueva fundación cisterciense en el valle. Un lugar turístico a día de hoy por su cercanía a la costa y por la gran riqueza arquitectónica y patrimonial, restaurada después de que la Generalitat Valenciana lo adquiriera en 1991.

El Monasterio de Simat de La Valldigna fue comprado por la Generalitat Valenciana en 1991 Clic para tuitear

Simat de la Valldigna cuenta con una oficina de turismo donde, además de informarnos de su atractivo estrella, el monasterio, cuenta con folletos sobre rutas, patrimonio, gastronomía y otros enclaves turísticos de la comarca.

Nosotras tuvimos poco tiempo para visitar el pueblo y pasamos casi toda la mañana en el monasterio, al que se accede por el Portal Nuevo. Estratégicamente situado, el monasterio tiene justo enfrente una plaza peatonal con bares y terrazas que atraen al visitante para tomar un tentempié al iniciar o terminar la visita, ya que la sombra escasea y el sol aprieta a partir de mayo y hasta bien entrado octubre.

Entrando en el monasterio

Si has sido listo y has pasado primero por el punto de información de la entrada, te habrán entregado un folleto sobre las distintas estancias y un plano para que sigas tu sólo el recorrido. Lamentablemente, según nos informó la azafata, el sistema de audioguía no funciona en todas las estancias por falta de cobertura, así que lo tienen de adorno en un gran panel a su espalda. En cualquier caso, si tenemos suerte y nos acopla el horario, el monasterio dispone de visitas concertadas determinados días y horas, así como teatralizaciones que, a través de personajes tan emblemáticos como el abad, nos enseñan los misterios de este recinto. Os recomendamos llamar antes e informaros al respecto, porque vale la pena.

Entrada al monasterio de Simat de la Valldigna

Nosotras hicimos la visita siguiendo el folleto explicativo y, la verdad, salimos satisfechas. El mapa que incluye te va guiando a través de números y explicaciones escuetas por las diferentes estancias y, aunque la tentación es empezar por la imponente iglesia fue grande, seguimos el rumbo establecido para visitar lo que queda de los alojamientos de los monjes, los patios donde rezaban, el lugar donde comían y donde almacenaban vino y víveres, la zona donde cultivaban y el Palacio del Abad, de una gran belleza.

La almazara

Entrando por el Portal Nuevo, a la izquierda, encontramos un espacio antiguamente de almacenaje donde se ubica la oficina de información sobre el recinto y una gran sala de exposiciones en la que hallaremos información relativa a la historia del monasterio, su devenir a lo largo del tiempo, el expolio que sufrió durante la desamortización y las tareas de recuperación que se han llevado a cabo desde que la Generalitat Valenciana decidiera impedir que lo poco que quedaba desapareciera para siempre.
Durante su restauración se han encontrado platos y recipientes varios de cerámica que se han reconstruido para su exposición, una muestra muy didáctica, amena y visual perfecta para grupos escolares y visitantes en general, puesto que también incluye fotografías de principios de 1900 en las que se aprecia el lamentable estado en que quedó el recinto.

Portal Nuevo

Pero volvamos al punto de inicio, la entrada al monasterio. El Portal Nuevo es el acceso principal al recinto que, antiguamente, estaba totalmente amurallado. Edificado en la segunda mitad del siglo XIV, el Portal Nuevo cuenta con dos torres que lo flanquean y una elegante decoración del siglo XVIII que fue substituyendo a la anterior. Hay que fijarse especialmente en los escudos esculpidos de la Corona de Aragón y el abad Arnau d’Aranyó sobre la piedra, porque se encuentran en perfecto estado de conservación y es fácil reconocerlos. Después de mirar hacia arriba volvemos la mirada al frente para seguir nuestro itinerario.

Capilla de la Madre de Dios de Gracia

A la derecha del Portal Nuevo nos encontramos con la capilla del monasterio, bellamente decorada y adosada al portal. Su construcción comenzó en el siglo XVII, pero durante el siglo siguiente fue objeto de numerosas reformas.
Es curioso que este es el único edificio que, en lugar de dirigirse hacia el interior del cenobio, se abre hacia afuera, hacia el mundo que había más allá de las murallas que lo protegen. Hoy día se cree que fue un detalle del abad hacia los vecinos de Simat que, por aquella época, podían acceder a los servicios religiosos sin tener que entrar al monasterio que, por aquella época, estaba reservado a los religiosos.

La capilla del Monasterio de Simat se construyó para que los vecinos pudieran ir a misa sin entrar Clic para tuitear

Fuente de los Tritones

Durante nuestra visita, llamó nuestra atención que en el interior del recinto del monasterio existen varios campos de naranjos en plena producción, con su sistema de riego por goteo, y sus flores y plantas adornando el muro que los separa del gran patio central, donde encontramos también la Fuente de los Tritones.

La Fuente de los Tritones estuvo muchos años en el Jardín de Viveros de Valencia

Esta fuente, construida en el siglo XVIII en mármol rosa y gris, fue comprada por el Ayuntamiento de Valencia en 1852, trasladada a la capital y ubicada en diversos emplazamientos. De 1930 a 2005 permaneció en los Jardines de Viveros y, finalmente, acabó de nuevo en su emplazamiento original. Y esto sólo es un ejemplo de las idas y venidas que sufrieron los diversos elementos del monasterio, puesto que luego os contaremos dónde fue a parar parte del claustro del Palacio del Abad.

La Fuente de los Tritones del monasterio de Simat estuvo en los Viveros de Valencia de 1930 a 2005 Clic para tuitear

Obra nueva

Si seguimos el itinerario y caminamos recto, hallamos la Obra Nueva, los restos de un edificio de grandes dimensiones donde se hallaban los dormitorios, la bodega, el almacén y otras dependencias de uso habitual de los monjes. Edificado en el siglo XVIII, de las cuatro alturas que tenía hoy día sólo quedan restos arqueológicos y parte de la muralla del siglo XIV a la que este edificio estaba adosado.

Dentro del monasterio hay campos de naranjos

Le sigue el sector sur del área nueva, donde los trabajos arqueológicos más recientes han descubierto estructuras de habitaciones y otras estancias auxiliares.

Claustro del silencio

Sólo el nombre ya resulta poético, ¿a qué sí?. Hoy en día nos podemos hacer una idea de cómo era gracias a los restos que aún conservan los muros que lo delimitan. Destacan las ménsulas de las que arrancaban las bóvedas que cubrían las galerías, así como las marcas del techo y los pavimentos del piso superior.

Refectorio

El refectorio para los religiosos de la época era lo que para nosotros es el comedor de casa, pero con techos impresionantes. El escudo de armas del abad preside la puerta de entrada i presenta unas bóvedas totalmente reconstruidas. Hoy en día se utiliza como sala de exposiciones.

Sala Capitular

Cuando Rodrigo de Borja, más tarde papa Alejandro VI, fue abad de este monasterio, decidió construir una sala que, hoy en día, está totalmente reconstruida. Allí se reunía la comunidad eclesiástica en ocasiones solemnes.

Rodrigo de Borja, posteriormente Papa Alejandro VI, fue abad del Monasterio de Simat Clic para tuitear
Aquí es interesante levantar la vista y disfrutar de los numerosos motivos simbólicos, como la representación de los cuatro evangelistas (el ángel el león, el toro y el águila) i las armas de los Borja i el escudo de Valencia.

Palacio del Abad

Este recinto de clausura era el hogar del abad y sus asistentes, y también donde dormían sus invitados, como los reyes Martín el Humano, Alfonso V El Magnánimo o Felipe II. El lujo y la ostentación no faltan nunca cuando hay dinero y poder de por medio, así que podéis imaginaros lo bonita que tenia su morada el abad.

Tres reyes durmieron en el Monasterio de Simat de la Valldigna. El último, Felipe II Clic para tuitear

Y hablando del Palacio del Abad, ahora os contaremos por qué la desamortización de Mendizábal fue la crónica de una muerte anunciada para este recinto. Corría el año 1835 cuando tuvo lugar el abandono del monasterio por parte de los monjes para que pasara a manos particulares. El cenobio se convirtió en una explotación agropecuaria particular y empezó el expolio y la destrucción arquitectónica del monasterio. Se derribaron la mayoría de edificaciones, dinamitaron el baldaquino que sólo mantienen hoy día monasterios e iglesias importantes como la catedral de Gerona o la basílica de San Pedro del Vaticano y los sillares y losas del pavimento se vendieron como material de construcción.

El Palacio del Abad era el recinto más lujoso del monasterio y allí durmieron varios reyes de la época

Entre 1920 y 1926 los arcos góticos del claustro alto del Palacio del Abad fueron incorporados al Palacio del Canto del Pico de Torrelodones, propiedad de un conde, hasta que en 2003 la Generalitat Valenciana lo compró a los propietarios del palacio y en 2006 fueron devueltos a su lugar original.

Los arcos del Palacio del Abad del monasterio acabaron en Torrelodones y en 2006 volvieron Clic para tuitear
A nuestro parecer, es uno de los elementos más bonitos del Palacio del Abad aunque, para gustos, colores.

Iglesia de Santa María

Después de ver el Palacio del Abad creíamos que ya nada quedaba en este monasterio para sorprendernos, pero cuando entramos a la iglesia de Santa María nos dimos cuenta de que lo mejor estaba por llegar.
Nada más entrar, a la derecha, una televisión de gran formato muestra un pequeño reportaje del monasterio que está muy bien para los perezosos que no se leen el folleto, pero hay que alzar la vista al cielo para reconocer la huella barroca en este templo.

Esta construcción es el edificio principal del monasterio. Es curioso que no conserva más que sus paredes y techo, pero nos deja entrever su esplendor de antaño claramente.
Su exterior no impresiona por su sobriedad, pero al cruzar la puerta el barroco llena todo el espacio. Cabe recordar que el templo se construyó sobre el que destruyó el terremoto de 1644, una construcción gótica que, a su vez, reemplazó a la primera iglesia que destrozó otro seísmo de 1396.

Pinturas en el techo de la iglesia

Dos terremotos afectaron al monasterio de Simat, el de 1396 i el de 1644 Clic para tuitear

Los terremotos supusieron una renovación y enriquecimiento a lo largo de los siglos, por eso encontramos rastros del gótico valenciano del siglo XIV y la etapa barroca de los siglos XVII y XVIII a la cual, por ejemplo, pertenecen el templo actual y la capilla de la Virgen de Gracia.
Como veis, un lugar que esconde una historia larga e interesante que no os podéis perder.

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